Hay cosas sumamente sustanciales que nos pasan desapercibidas. Tal vez esperamos cosas grandes, enormes, de la vida. Cosas que pasan contados días en nuestra existencia.
Muchas veces miro a quien tengo a mi lado y pienso en lo importante que me resulta su existencia. En todos los recuerdos, las sensaciones, las lágrimas y las sonrisas que tiene tejidos dentro, en alguna parte. Las personas son una fuente inagotable de sentimientos e historias, sean quienes sean. Las personas me fascinan.
No menos las cosas. Cada situación está perfectamente escrita y diseñada, cada movimiento, aún torpe, es igual de magnífico, cada segundo del tiempo es una marca.
Pasan cosas a cada instante, por todas partes, hay vida. Hay vidas. A nuestro alrededor, convirtiéndonos en lo que somos, y nada puede haber más importante.
¿Y saben qué es lo peor de todo? Que habrá gente que entienda lo que digo, pero que no sepa de qué hablo.