a mares al mediodía
a campos de lirios y claveles,
a poesía.
A hielo que refleja un sol de invierno,
el que derrites con tu aliento
cuando ríes.
Medialuna fluorescente
en noches gélidas y blancas
si sonríes, nada más queda pendiente
ya en mi cuerpo de estaño
dejas grabada esa muesca ardiente.
