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domingo, 10 de noviembre de 2013

Skinny love.

 

Tú has cambiado mi concepción de la belleza
has tumbado todos los cánones
roto todos los mármoles
de las estatuas griegas.

Tú eres la diferencia
una divinidad furtiva, pero palpable
una constante, una autopista, 
la herencia de algun dios,
imponderable.

El calor de tu cuerpo
en la incandescencia del mío
al rojo vivo,
extasiado,
fúlgido.

Profesora de las cosas
incomprensibles por naturaleza,
a mí me has hecho entender
con esta máquina fatua
que tengo entre las orejas,
me has quitado la venda
las legañas
las gafas que son sólo
para ver de cerca.

Los metros bailan contigo
las básculas no calculan
los espejos te adulan
adorando tu ectomorfismo.

¡Eres un Guggenheim, un Pompidou!
algo modélico aunque atípico
un espectáculo para los críticos
un desfase del espacio-tiempo.

Tú.
Eres un croquis nuevo en mis sienes
el alma de las cosas
que antes no percibía
y que tú tienes.
Eres el despertar de un anestésico
de ideas preconcebidas
de heridas
que solo se llevan por dentro.

Tú.
Que tienes un final y un comienzo
no cabes en este lienzo
donde quiero pintar tu valía.
El simbolismo de tus líneas rectas
tus caminos sin baches
la avidez, la sed
de mis labios al mirarte.
  
Tú.
Has hecho visible lo invisible.
Has cambiado mi concepción de la belleza
y ahora no tengo claro
que otra me sea perceptible.



 



miércoles, 10 de octubre de 2012

Knees.

 

Sus rodillas son el germen de mis emociones
silbadas,
 sutiles y mermadas,
brisa soplando en sus corvas.

Sus rodillas tienen una cicatriz que guarda revoluciones
tiempos pasados de rabia y gritos
que ahora parecen mentira,
mientras la miro.

Sus rodillas son esquivas bisagras que me controlan
recuerdo su caminar férvido
como oasis en el desierto de mi olvido
una efeméride que vaga errante
por cada sueño de mis noches.

Al caer mis párpados la veo,
veo la suavidad de sus articulaciones
mientras se acercaban a mí, sus piernas.
Sentía yo el pudor de su desnudez en mis carnes
por resultarme más de lo que podría yo merecer
pero ella sonreía y,
en lugar de retroceder
yo bajaba hasta sus rodillas.
Ellas que querían venir a mí, 
ordenaban el paso,
la traían a mis brazos
bajo el peso de su cuerpo frágil.
  
Sus rodillas forman parte del camino,
mi camino,
el que yo sigo,
cuando quiero llegar a su ombligo,
son la lija y la seda en mi vida
ávidas de mis caricias,
no quiero otras conmigo.
Se morirán las musas, una tras otra
no me quedarán derrotas
que desgranar aquí,
pero siempre quedarán sus rodillas
para sacar palabras
de mis nadas que decir. 

martes, 26 de junio de 2012

Recuerdo en un milisegundo.



Ella olía a verano.
Saltaba y reía,
jugaba y veía,
a través de unos ojos verde esmeralda.

La recordaba tibia, verdadera
¡Silencio! decía su cabeza
(Ruido) pedía el corazón.

Tembló.
Se cayó la caja al suelo,
las fotos se esparcieron
los rizos castaños de su pelo sobre su pecho
eran lianas para aferrarse al amor.

¡Silencio!
Arrodillado guardó las fotos,
y el corazón se contuvo.
Ella olía a verano, y en su ausencia se instaló el eterno invierno.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

When she came back.


Aquella tarde, en el diminuto espacio onírico que queda entre la vigilia y el sueño, vi su imagen atormentándome.
Era como una sombra sin nitidez, sin profundidad, un fantasma de ella.
No es que yo me quisiera dejar hacer, pero ella volvía y yo pensaba que quería acariciarme. Sin embargo, quería morderme, y desgarrarme, y ver mi sangre brotando como la suya, congelada, en sus venas. Yo quería resistirme, pero no me despertaba, sentía su dolor igual que el mío y mi boca tampoco me dejaba gritar, ni tan siquiera susurrarle a ella que estaba arrepentido. Me despertó, pellizcándome con rabia y gritándome:
<<Esos ojos no te miraban, te acogían.
Estos ojos no te lloran, te expulsan.>>

viernes, 5 de agosto de 2011

What I learned from you.


<<Y descubrió en ella que la simpleza de todas las cosas a primera vista, era aquello que las hacía tan complejas. A su lado reconoció la silueta de cada cuerpo en la esfera planetaria, visualizó los colores en gamas infinitas, aprendió los olores con todos sus matices, cosió simples gestos a recuerdos y sin querer vio su sonrisa en las bocas de todos los demás seres humanos. Un día cualquiera ella desapareció. No obstante los colores seguían allí, los olores continuaron, los gestos los repetían y entonces, entonces comprendió que se había hecho mayor.>>

miércoles, 27 de abril de 2011

Ella.


Ella
y su olor, mezclándose con el mío.
Su cuerpo es un signo de exclamación en sí mismo
que despierta mis interrogantes sobre su naturaleza
pero simple y llanamente así es,
Ella.
Y sus dedos en los míos
y sus piernas en las mías,
el más complejo tejido de macramé.
Ella
y su aliento, cerca de mi cuerpo
reposando
siguiendo los compases de alguna pieza de Fauré,
me hizo una canción de sueño
mientras mis ojos despiertos la escuchaban componer.
Ella, 
que si la vida merece la pena es por su risa
que si soñar tiene algún valor es porque sueña
y sus sueños son para mí diamantes
cristales finos
frágiles pompas de jabón que salvar del cruel destino.
Ella
que me parece que sus labios hablasen en verso
y sus manos, dóciles, casi a hurtadillas
tocasen el piano en acariciando mis costillas.
Y yo, que me conozco, débil como un seismesino
al borde de su corazón desgrano mis poemas de amor por ella
por si ella sintiera lo mismo.
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