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martes, 9 de agosto de 2011

Evitemos este final.

<<¡Dijiste que yo te maté! ¡Persígueme pues! Es verdad que los asesinados persiguen a sus asesinos. Creo… se que ha habido fantasmas que han vagado por la tierra. ¡Estate siempre conmigo…adopta cualquier forma…vuélveme loco! ¡Pero no me dejes en este abismo, donde no puedo encontrarte!>>
Emily Brontë (Cumbres Borrascosas) 

viernes, 10 de diciembre de 2010

Let me be your little red riding hood.

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<<No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.>> 

Julio Cortázar
Encargo, de Salvo el crepúsculo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Black Queen.


Me lo preguntas todos los días, aunque ya sabes mi respuesta. No puedo salir de casa, tengo el jardín sembrado de sombras encendidas como velas... como velas en los negativos de una foto. Están en la puerta, se agolpan en las ventanas, para mirar lo que hago durante el día. Bajo las persianas para no ver más esos bultos empujándose en el más absoluto silencio, como si yo les llenase de curiosidad. No sé cómo me ven, porque no veo sus ojos, siquiera su rostro, solo veo llamas que enjaulan la oscuridad de un auténtico agujero negro. Pero me ven.
En la casa todo está sumido en la penumbra. El suelo cruje, los muebles crujen, las lámparas titilan, se huele a cerrado.Y yo... yo no puedo ver mi reflejo. Los espejos abren puertas a extrarradios de la consciencia, hay veces que me asomo y veo que mis vestidos se derriten, que la imagen se colorea y luego caen trozos de óxido por todas partes; que como en un film quemándose, me deshago. Entonces aterrada salgo corriendo, subo hasta aqui arriba, donde la paz es casi total. Me acaricio el pelo con las manos, imaginándome que me lo tocas tú, me peino. Me sonrojo porque siento que te gusto. Me callo porque me gusta escucharte, silvando en las ventanas, congelando mis poros, entrando en mí. Aquí está mi hogar, hablo contigo, soy tan feliz.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Uno de esos episodios.


"Os contaré, amantes, qué hacéis cuando estáis juntos;
lo que yo hice y sentí
en aquel huerto de espigas corporales.
El gallo a mitad del día, erguido para el amor,
y la luna que espera al ave de fuego,
mojada, abierta y silenciosa.

La tomé por la mirada, rebanando con mi vista su entrecejo,
y desde ahí, humedecí con su vista mis manos y con
mi vista su cuerpo,
hasta que su cabeza derramóse en mi hombro.
Su cabeza era una blanda caverna donde se escondía el torrente,
el que me llevaría hacia abajo, a las zarzas de sigiloso esplendor.
Palpé sus sienes, oyendo latir la piedra,
la piedra azulada por la respiración y el anhélito.
Ella tomó mi boca con su boca, llenar un hueco con otro hueco,
para partir unidamente exhaustos.
Mis labios son yo que salgo; los suyos son yo que entro.
Y nos reconocimos íntimos y temblorosamente obvios.
Comencé a ser mi semejante.
Inquirí su cuello, la columna despierta
hecha de luz intencional explícita.
Besos en su garganta de cascada de nieve, y sus pechos,
paticulares bóvedas del cielo, copas de árbol, salidas
de sol y cualquier cosa aquí sólo representada.
Mi boca me ungió único entre dos calores contiguos.
De ser una la esfera,
Yo habría inventado la repetición.

Rodeaba mi cintura para ser ella copa y yo agua.
Quería aprisionarme, y no sólo por fuera,
pues podría escaparme hacia adentro,
y para que no me evadiera así, me insinuó encerrarse
ella dentro de mí.

Accediendo, la ceñí a mi vez por la cintura,
siendo ella ahora el agua y yo el vaso.
Y se hizo tan íntima, que aun durmiendo me
encontraba con ella
como si la hubiera habitado y comulgado.
Estrechamos la condena y caímos veloz
por la corriente que arrastra juntos al pájaro y al vuelo."
                            Eduardo Anguita, Venus en el pudridero (fragmento)
            
  
 ~~
Y así fue como quedamos absortos el uno en el otro,
como dos gotas de agua suspendidas en el aire antes del choque.
Y fluímos,
como nos dictaba un chorro incontrolable de calor que latía en mi cabeza
conduciéndome casi al desmayo,
(y cuyo origen aún desconozco)
pero al que agradezco más de una sensación de éxtasis físicamente caduca, más espiritualmente eterna.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Oscuridad 1.0


"Tu oscuridad gesta luces iridiscentes. Lienzos de tiempo caen como harapos. Sobre ruinas nocturnas gira un pájaro ciego, parvada de recuerdos." Marlene Pasini

Hay a quienes la oscuridad les alivia. Renacen en ella como si se tratara de un sueño donde todo vale, donde el rechazo no existe, donde los límites no importan y frenar es utopía.
En la oscuridad los rostros se desvanecen y se convierten en polvo blanco que, en movimiento, carga el ambiente. En la oscuridad las manos se desligan de pesados yunques para conectar con otras manos, se derraman en silencio sobre los cuerpos como plumas sobre tierra mojada.
Hay quienes pueden ver la oscuridad a través de unos ojos, irradiando el magnetismo irrechazable que posteriormente solapará la luz, bañará los cuerpos, barrerá los miedos, silenciará los labios, apagará la sed de almas anudándose cuando el sol descansa. Y tú, mi vida... estás dormido.