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jueves, 13 de enero de 2011

Black Queen 2.0


Por un momento se detuvo y se miró al espejo. Aquella angustia no menguaba. Las paredes de azulejos comenzaron una danza que pasó de sutil a claustrofóbica, envolviéndola en una extraña psicodelia. Cerró los ojos sujetándose al lavabo para no caerse. Le llamó desde dentro, porque no encontraba el modo de articular palabra, pero nadie respondió, verdaderamente nunca nadie respondía. Temía abrir los ojos y verlas allí, en el espejo, arrastrándose silenciosamente, cubriendo su imagen o convirtiéndola en lo que de verdad era para todo el mundo: un cielo encapotado, las doce de la noche, el vacío, el camino flotante sobre la nada. 
En ese momento notó un líquido caliente goteando sobre su espalda desnuda, y toda su piel se erizó repentinamente. Las paredes se derretían, sangrando sobre ella, como si estuviera dentro de la boca de una enorme ballena. La corriente se la llevaría a algún lugar que desconocía, pero que paradójicamente, convivía con ella, en la dimensión que fuere.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Black Queen.


Me lo preguntas todos los días, aunque ya sabes mi respuesta. No puedo salir de casa, tengo el jardín sembrado de sombras encendidas como velas... como velas en los negativos de una foto. Están en la puerta, se agolpan en las ventanas, para mirar lo que hago durante el día. Bajo las persianas para no ver más esos bultos empujándose en el más absoluto silencio, como si yo les llenase de curiosidad. No sé cómo me ven, porque no veo sus ojos, siquiera su rostro, solo veo llamas que enjaulan la oscuridad de un auténtico agujero negro. Pero me ven.
En la casa todo está sumido en la penumbra. El suelo cruje, los muebles crujen, las lámparas titilan, se huele a cerrado.Y yo... yo no puedo ver mi reflejo. Los espejos abren puertas a extrarradios de la consciencia, hay veces que me asomo y veo que mis vestidos se derriten, que la imagen se colorea y luego caen trozos de óxido por todas partes; que como en un film quemándose, me deshago. Entonces aterrada salgo corriendo, subo hasta aqui arriba, donde la paz es casi total. Me acaricio el pelo con las manos, imaginándome que me lo tocas tú, me peino. Me sonrojo porque siento que te gusto. Me callo porque me gusta escucharte, silvando en las ventanas, congelando mis poros, entrando en mí. Aquí está mi hogar, hablo contigo, soy tan feliz.