Siempre he sido una mujer de decir las cosas como son, siempre he sido de las que no se pueden callar. Siempre he sido de las incautas que dicen te quiero, y asustan al personal.
¡Amor! ¡Alergia! ¡Cataclismo!
Huye mientras puedas de tu propio corazón, porque el día que te alcance ya no estaré yo.
Corre sin mirar atrás en la misma dirección, porque el día que lo mires te partirá en dos.
Yo me senté a esperar, y después de la paliza, estoy lista para volver a empezar.
Y corren, corren, los indecisos.
Y corren, huyen, los miedosos.
Y corren que se las pelan, quienes desconfían de sí mismos.

