sábado, 10 de agosto de 2013

Sweet wounds.

 

Qué dolor tan dulce me dejas,
una pena tan grande y tan almibarada que me satura
la cabeza, el corazón y las arterias.

¿Qué querías?
¿Qué esperabas de este cuerpo y de esta piel baldía?
Si a penas me encuentro a mí
si no hay luces encendidas.

Qué dulce este dolor, que me recuerda que estoy viva.
Este despertar de la vida que calla, 
zigzagueando entre complejos, miedos y angustias,
que batalla
esquivando enemigos,
esquivando amigos,
esquivando el decir que no.

El cañón frío de tus decisiones, posado sobre mis labios
me sabe a miel.
Sólo dispara, y conviérteme en lo que quieres.