jueves, 13 de enero de 2011

Black Queen 2.0


Por un momento se detuvo y se miró al espejo. Aquella angustia no menguaba. Las paredes de azulejos comenzaron una danza que pasó de sutil a claustrofóbica, envolviéndola en una extraña psicodelia. Cerró los ojos sujetándose al lavabo para no caerse. Le llamó desde dentro, porque no encontraba el modo de articular palabra, pero nadie respondió, verdaderamente nunca nadie respondía. Temía abrir los ojos y verlas allí, en el espejo, arrastrándose silenciosamente, cubriendo su imagen o convirtiéndola en lo que de verdad era para todo el mundo: un cielo encapotado, las doce de la noche, el vacío, el camino flotante sobre la nada. 
En ese momento notó un líquido caliente goteando sobre su espalda desnuda, y toda su piel se erizó repentinamente. Las paredes se derretían, sangrando sobre ella, como si estuviera dentro de la boca de una enorme ballena. La corriente se la llevaría a algún lugar que desconocía, pero que paradójicamente, convivía con ella, en la dimensión que fuere.

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